Micaela Pérez 6º A Retrato
Viernes 1 de junio de 2007
Son el paradigma de la selva de cemento, pero ahora buscarán revertir esa imagen. Aunque juntas no llegan a ocupar el 1 por ciento de la superficie terrestre, concentran casi el 80 por ciento de la emisión de monóxido de carbono que provoca el calentamiento global.
Acosadas por el tránsito caótico, la polución ambiental y los gases del efecto invernadero, las "megaurbes" del mundo intentarán desterrar sus conductas contaminantes y aplicar políticas comunes para volverse "ciudades verdes". Para lograrlo, instrumentarán una serie de medidas: recorte drástico del flujo del tránsito automotor; reconversión de los sistemas de alimentación de la calefacción, refrigeración e iluminación, y hacer que los hogares y edificios dosifiquen el consumo eléctrico. La receta se aplicará en Tokio, Ciudad de México, Nueva York, Chicago, Houston, Toronto, Londres, San Pablo y Berlín.
En su ofensiva contra el calentamiento global, representantes de más de 40 ciudades acordaron en Nueva York -donde se reunieron por iniciativa del alcalde Michael Bloomberg y del ex presidente Bill Clinton-, normas para adaptar edificios a la "tecnología verde" que, entre otros parámetros, recurre a la energía solar con paneles de almacenamiento en los techos; a ventanas en cielorrasos para aprovechar la luz natural y a la instalación de sensores que controlan el uso eficiente de la luz y de los equipos de aire acondicionado.
En el microcentro
Los habitantes de Londres, Toronto, Singapur, Estocolmo y Santiago de Chile conviven ya desde hace un tiempo con las restricciones vehiculares para el ingreso en el radio céntrico de esas ciudades. En la capital británica, por ejemplo, deben pagar 8 libras (casi 56 pesos) para transitar por el microcentro entre las 7 y 18.30. El alcalde Ken Livingstone, que puso en práctica esta medida, aseguró que el tránsito se redujo el 20 por ciento y los tradicionales ómnibus de doble piso sumaron 29.000 nuevos usuarios.
En Gran Bretaña, Gordon Brown, que asumirá el 27 de junio como primer ministro, también hizo su aporte a la cruzada con un proyecto de construcción de cinco pequeñas ciudades ecológicas, idea que tomó prestada del príncipe Carlos, un fervoroso defensor del medio ambiente. Las viviendas se alimentarían de energía solar; reducirían la amplitud térmica con aislantes especiales y contarían con extractores que filtrarían el dióxido de carbono. Los paneles solares derivarían la energía a potentes acumuladores, que abastecerían la iluminación y los electrodomésticos sin mayores consecuencias para la economía que el que puede ocasionar una ama de casa olvidadiza que deja la plancha encendida mientras atiende el teléfono.
Pero si de ciudades verdes se trata, los más aproximado, literalmente, es la iniciativa del ingeniero argentino Juan Cristóbal Rautenstrauch y su equipo, referida a la instalación de cubiertas verdes en los techos de casas y edificios públicos y privados, idea premiada por la Holcim Foundation, organización dedicada a promover la construcción sustentable con el apoyo del Massachusetts Institute of Technology, entre otras universidades.